Adelia
Lo
peor que puede existir es aferrarse a la esperanza de algo que, quizá, nunca
llegue, porque eso te mata en el ahora. Vivir anclado a un futuro hipotético te
roba el presente, y el presente es lo único que realmente posees.
Ahora
que lo del pingüino está tan de moda, te das cuenta de que, en el fondo,
siempre hemos sido un poco así: desnortados para unos, incomprendidos para
otros, cuando en realidad lo único que intentamos es seguir el camino que
nuestro corazón quiere mostrarnos.
La
ciencia, en su infinita necesidad de explicarlo todo, estableció que el
comportamiento de aquel pingüino podría haber sido resultado de la
desorientación, el estrés extremo o incluso de irregularidades en sus
habilidades de orientación; que se separó del grupo por un mero descuido.
Pero
tal vez, simplemente, quiso seguir su propio camino. Tal vez cerró los ojos
para afrontar el dolor que supone avanzar en solitario. Especialmente en días
como hoy, en los que el viento, el mar y el frío parecen ponerse en tu contra.
El
carácter de una persona no se mide por cómo disfruta de la victoria, sino por
cómo afronta la derrota; o al menos, eso decía un cura en el primer capítulo de
House of Cards.
Sabía que iba a morir, pero no abandonó su senda. Porque no hay mayor derrota que renunciar a seguir tu propio camino, aunque nadie te apoye en ello. Nadie recuerda a la camada, pero todo el mundo recuerda al pingüino nihilista; así, es como se logra ser inmortal.
