34
Este último año ha sido el año de aprender sobre el “ Amor fati ”; el todo pasa por algo que siempre termina sorprendiéndonos, incluso en lo más inesperado. Lo que menos imaginabas es que varios meses entrenando en solitario serían la preparación para la tormenta que se cierne; para esas olas inmensas que zarandean tu cáscara de nuez, pero que no la hunden. Cuando formas parte de un equipo y tienes que entrenar solo, en realidad, tienes tres opciones: plantarlo porque eres incapaz, hacer lo que te mandan y hacer eso… y un poco más. El límite eres tú. Tú decides si te rindes, te conformas o si subes un escalón. Cuando entrenas solo, nadie aplaude el trabajo bien hecho. Nadie te da una palmada. Nadie te dice “lo hiciste bien”. Y hacerlo, o no hacerlo, depende únicamente de ti. No está el calor del compañero que te levanta el ánimo y el efecto de grupo. Eres tú contra ti mismo, y no hay peor enemigo que nosotros delante de un espejo. Supongo que la vida nos forja carácter hasta pa...