Grietas en hormigón
Estaba sumergido entre ejes, fallos en los sistemas de propulsión, reductoras y cojinetes. Entre acero, ruido e ingeniería. Y entonces ha sonado una de esas canciones que, sin saber muy bien por qué, me recuerdan a ti. A pesar de todas las capas de hormigón que he ido vertiendo sobre el cofre donde guardo el corazón, siguen apareciendo grietas. Pequeñas fisuras por las que, inevitablemente, terminas pasando. Y por las que también entra la luz del sol. A veces cuesta mantener el foco en una meta; el frío y la fachada. Maldita fuerza magnética que empuja en direcciones opuestas… y, aun así, siempre termina arrastrándome. Cerraré los ojos un momento, serenaré el pecho y seguiré adelante. Manteniendo la calma en medio de una tempestad de cartas que se escriben pero que no se envían. Qué locura esta de callar al corazón porque lo pida la cabeza, llevándome la contraria a mí mismo. Nunca digas nunca.