Batallas
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Conviene
aceptar que las cosas son como son y que nunca existirá el momento perfecto
para actuar; que no llegará ese viento ideal que sople siempre en popa perpendicular a
la vela.
Como decía Setzer Gabbiani: la vida es un juego de azar. Tú juegas tus cartas y el destino juega las suyas. Y, aun así, aprendes a agradecer: a valorar lo que tienes y a reconocer esa conciencia que solo se alcanza atravesando los pasajes más estrechos, duros y angostos.
Porque
es precisamente ahí, al cruzar el sendero oscuro que separa las montañas, donde
aparece la claridad.
Se
suele decir que Dios da sus batallas más duras a sus mejores guerreros. Pero
sabes que has crecido cuando eres tú mismo quien empieza a pedir desafíos que
te hagan más fuerte. Retos que mantengan encendido el espíritu, viva la pasión
por lo que haces y el firme compromiso de vivir en el presente.
Con
un sueño puesto en el mañana y una sonrisa en el corazón.
